Historia del Castillo de Monterrei: De Poboa Real a Vila Condal
Cronología documental y evolución arquitectónica del conjunto fortificado más grande de Galicia.
Cronología Histórica del Castillo
Explore los eventos clave que han dado forma al Castillo de Monterrei a lo largo de los siglos.
Año 1223
Por el 1123, el rey Alfonso IX funda una puebla real in castro de Berim, pero los monjes de Celanova apoyados por el Papa, la destruyen.
Año 1262
Hacia 1262, el rey Alfonso X el Sabio impulsó la fundación de una puebla real sobre el antiguo y despoblado Castro de Baronceli —lugar que hasta esa fecha marcaba el límite entre Pazos, Verín y Mixós—, una iniciativa que llevó a cabo pese a la oposición de los monjes de Celanova. Bautizada con el nombre de Monterrey, la localidad se consolidó como un enclave urbano fortificado (alcazaba), manteniéndose bajo dominio de la Corona y como centro administrativo comarcal hasta 1432.
Primera mitad del siglo XIV
Durante la primera mitad del siglo XIV, el asentamiento se dotó de un nuevo recinto amurallado y una fortaleza sobre su plaza principal, que más tarde serviría de residencia para linajes como los Zúñiga, Ulloa y Acevedo al asumir el señorío. En esta etapa se reformó la iglesia parroquial, se fundó un convento franciscano extramuros, se levantaron nuevas viviendas articuladas en distintas calles y se construyó un albergue destinado a la acogida de personas necesitadas y al cuidado de huérfanos.
El acceso a la villa se realizaba exclusivamente por dos entradas: la puerta del Arrabal o de San Francisco (al norte) y la del Sol (al sureste). Su población estaba compuesta principalmente por canteros, carniceros, carpinteros, herreros y zapateros, además de contar con un abogado, un cirujano, dos comerciantes, escribanos, notarios y personal militares (soldados, escuderos y caballeros) dirigidos por un alcalde.
Año 1482
Hacia 1482, Sancho Sánchez de Ulloa, primer conde de Monterrey y Lemos, erige una imponente Torre del Homenaje. Visible desde cualquier punto de la comarca, esta edificación se convierte en el nuevo emblema del poder condal. Sin embargo, en 1491, una resolución de los Reyes Católicos frustra sus aspiraciones al otorgar el título de Conde de Monterrey a Francisco de Zúñiga (†1501).
Principios del siglo XVI
A comienzos del siglo XVI, la Corona traspasa la villa al arzobispo de Santiago, don Alfonso de Fonseca, por una suma de diez millones de maravedíes, con el propósito de transferirla a su nieto, don Alfonso de Acevedo y Zúñiga (†1559). Su mandato marca una etapa de dinamismo: se funda el Colegio de la Compañía de Jesús en Monterrey, se revitaliza la actividad económica y se acometen diversas obras de mejora. Tras su fallecimiento y posterior sepultura en la villa, los jesuitas honran su memoria redactando composiciones fúnebres en siete idiomas (latín, griego, hebreo, castellano, italiano, portugués y gallego).
Las ordenanzas municipales del siglo XVI detallan los productos habituales en su feria: vino, pescado (tanto fresco como curado), carne, aceite, velas, fruta, aves, caza, huevos y queso, regulando de forma muy estricta el peso de alimentos básicos como el pan, la carne y las velas. Asimismo, Monterrey albergaba la cárcel jurisdiccional junto a la puerta de San Francisco, donde «suele haber muchos y muy grandes deliecuentes por ser aquí la cabeza del estado»
Finales del siglo XVI
A finales del s. XVI el conde Gaspar de Acevedo parte rumbo a América para ejercer como virrey de Nueva España y del Perú, iniciándose con ello el declive de la villa.
La Guerra de Independencia de Portugal (1640-1668) motiva la edificación de la Atalaya y de dos nuevos recintos de defensa alrededor del castillo medieval, provistos de portones y baluartes donde se ubicaron piezas de artillería.
Mediados del siglo XVII
A mediados del s. XVII la fortaleza pasa a manos del ducado de Alba. A comienzos del siglo XVIII, en el contexto de la guerra de Sucesión, se levanta la barrera que separa el pueblo del colegio de los Jesuitas, el aljibe y el Baluarte del Sol. En 1735 un nuevo conflicto armado con Portugal fuerza a reformar otra vez las murallas, transformando a Monterrei, de forma definitiva, en un bastión militar. En época de paz, el terreno que media entre la muralla medieval y los baluartes es aprovechado por el gobernador de la plaza como huerto particular, arrendando la superficie sobrante con idéntico propósito.
DÉCADA DE 1750
En la década de 1750 el convento franciscano acoge a 32 religiosos (27 sacerdotes), 13 jesuitas (9 clérigos) y 2 presbíteros al servicio de Santa María de Gracia. A mediados de esa misma centuria un informe del ejército define la fortaleza de Monterrei como una «guarnición de soldados inválidos». En la villa residen unos 300 vecinos, contando entre su población a 6 zapateros, 4 sastres, 4 canteros, 2 barberos, 1 estafetero y 11 panaderos (5 en régimen de monopolio).
En 1764 se erige la Atalaya y se proyecta la construcción de una fortificación en el Alto de A Esculqueira o San Salvador, si bien se desconoce si dichos trabajos llegaron a concluirse. Sus vestigios resultaban todavía reconocibles hacia mediados del s. XX.
En 1767 el monarca Carlos III promulga la expulsión de los jesuitas de todos los dominios de la Corona. Los dos trabajadores laicos de la botica logran conservar su empleo, aunque el colegio entra en una acusada decadencia al quedar a cargo de apenas 5 docentes. El convento franciscano toma el relevo impartiendo lecciones de filosofía, artes y teología. En esas fechas la villa reúne a 487 moradores y Verín a 503.
Principios del siglo XIX
A principios del siglo XIX, en el transcurso de la Guerra de la Independencia, Soult, mariscal del ejército de Napoleón, toma el castillo forzando la capitulación del marqués de la Romana, prosiguiendo a continuación su marcha en dirección a Portugal. En el año 1811 Monterrei pierde su condición de capital del condado, título que queda suprimido ante la creación obligatoria de municipios fijada por la Constitución de Cádiz. El otorgamiento de ferias a Laza (1816) y Cualedro (1818) representa un revés decisivo para Monterrei, que hasta entonces detentaba el monopolio comercial.
La desamortización de Mendizábal de 1834 deja a la población desprovista del hospital de la Trinidad y sin la comunidad de 44 franciscanos (entre ellos 4 profesores y 11 alumnos), quienes por entonces residían e impartían docencia en el edificio jesuítico al encontrarse su propio convento arruinado desde, por lo menos, el año 1823.
Hacia mediados del s. XIX el consistorio de Verín aprovecha la cantería del antiguo colegio de la Compañía para levantar viviendas y aceras. Las losas de su iglesia se emplearon para enlosar el templo parroquial de Verín, desmantelándose asimismo el antiguo convento franciscano.
1857
En el año 1857 Monterrei registra apenas 220 vecinos que habitan en cerca de 50 inmuebles, mientras que Verín alcanza ya los 1.429 habitantes al verse favorecido por su ubicación estratégica y su pujanza mercantil.
Siglo XXI
En el siglo XXI, el Castillo de Monterrei vivió una profunda transformación al integrarse en la red de Paradores tras la cesión gratuita de la fortaleza por 75 años concedida por la Xunta de Galicia en 2015, un proceso que despertó un intenso debate vecinal y una batalla judicial zanjada por el Tribunal Supremo en 2018. Tras sucesivos cierres temporales, el monumento se sometió a un ambicioso proyecto de rehabilitación integral para modernizar sus instalaciones y proteger su patrimonio histórico, culminando los trabajos de reforma exterior e interior con una reapertura prevista para octubre de 2026 como enclave de visitas culturales en el valle del Támega.
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